El verdadero objetivo
Estaba un empresario aproblemado (Ignacio) junto a su maestro de autocontrol y le comentaba lo complicado que estaba la empresa.
"Lo que ocurre es que el trabajo es una constante guerra con la competencia, con los bancos, con las ineficiencias del personal, con las exigentes demandas de los clientes... Todo se confabula, te tensa y te hace vivir con miedo y angustia. Necesito llevar mi empresa a mayores niveles de ventas y utilidades para poder vivir en paz y pagar mis deudas. No puedo descansar hasta que lo logre.
-Lo que ocurre, Ignacio, es que no tienes claro cual es el verdadero objetivo de los negocios.
De pronto a Ignacio le pareció un atrevimiento que el maestro, aquel hombre de barba gris y túnica naranja, se pusieran a hablar de negocios. Podría saber mucho de cuestiones espirituales, pero opinar sobre cómo se lleva una empresa era otra cosa.
-¿Cómo que no? -lo interrumpió Ignacio-. Trabajo doce horas diarias desde hace mas de veinte años. El objetivo de los negocios es darle un retorno apropiado a los inversionistas, a través de estrategias que permitan a la empresa mantener una posición competitiva sostenible en el tiempo.
-¿Cuál crees que es el objetivo de un tren?
-Llevar a sus pasajeros a su destino lo más rápido posible - respondió Ignacio sin dudar.
-Típica respuesta de un ejecutivo apurado -dijo el maestro-. Pero, ¿por qué no se puede llevar lentamente en su recorrido a turistas que quieren conocer y disfrutar el paisaje?
-Me imagino que también es un objetivo válido.
Entonces el objetivo depende del tipo de persona.
-Correcto -asintió el maestro-. La mayoría de los ejecutivos como tú piensa que el tren de la empresa tiene como objetivo crecer, llegar a sus metas lo mas pronto posible. se desesperan por que ese tren viaje mas rápido. Ignacio, somos turistas en este mundo, sólo vivimos unos ochenta o noventa años y luego nos vamos. El tren de la empresa es una oportunidad para desarrollarnos y crecer como personas. El verdadero objetivo de la empresa es fortalecer un entorno que te permita, tanto a ti como a tu personal, realizarse, crecer, aprender, desarrollarse. La rentabilidad y el dinero son un medio, y no el fin en si mismo. el dinero es el petróleo que le permite al tren seguir andando. no hemos venido a esta vida a lograr metas, Ignacio, o, en el caso del tren, a alcanzar ciudades. HEmos venido a aprender y crecer como espíritus durante el viaje. Hemos venido para recordar que nuestra verdadera escencia es de paz y tranquilidad. Bajo esta perspectiva, si hay dificultades en el viaje, o si el tren tiene problemas mecánicos y se detiene, los pasajeros no se molestan. Por el contrario, aprovechan la oportunidad para bajar del tren, aprender y conocer más. Esa misma actitud es la que debes mantener en la empresa. Aprovecha cada dificultad, cada crisis, los problemas con la competencia y con los bancos, las relaciones interpersonales, para hacerte una mejor persona, para aprender a no explotar, a servir y ayudar, a enseñar y entregar lo mejor de ti..."
Del libro El Secreto de las Siete Semillas; autor: David Fischman






